Visitar Egipto, sin lugar a dudas, es una experiencia inolvidable. Vivir circunstancias que para nosotros están, quizás, fuera de contexto forma parte de descubrir otra cultura muy distante a la nuestra, explorar un mundo distinto al nuestro. Egipto y sus misterios nos esperan, y allí vamos.

El impacto al llegar al Aeropuerto Internacional de El Cairo, no cabe duda, la tienes al ver su gente y lo empiezas a vivir desde que miras por la ventanilla del avión: vestimenta exótica, un andar diferente al nuestro y hasta el color de su piel se sienten distintos. De la emoción ni nos damos cuenta que ya estamos en la zona de desembarque, pero al buscar las maletas esa diferencia cultural se siente en el aire, en el ruido, se nota en cada detalle. 

Al ver cada cartel en un idioma extraño, te ves obligado a leerlos en inglés, pero impacta el cómo una persona puede leer algo con esa escritura y, más aún, te llega la pregunta ¿Es posible aprenderlo? Comienza a llegar la ansiedad, la respiración se agita, y comienzas a sonreír… Sonríes porque te das cuenta que has cruzado al otro lado del mundo y estas en un lugar muy diferente a casa, con siglos de historia, un lugar que veías en los libros y quizás en internet, y te das cuenta que ese sueño de ir a Egipto, se volvió realidad.

¡Hola Mohamed!Dato curioso: muchos hombres en Egipto se llaman Mohamed, de hecho  es el nombre de varón más común en el islam y, más aún, es catalogado como el nombre más utilizado ¡En todo el mundo! Un pasajero, que ha estudiado este dato, se atreve a pensar que todos con quienes hablemos durante este viaje serán Mohamed… Pero este Mohamed, es especial, es nuestro guía e intérprete en Egipto, la persona que nos ayuda a entender la cultura local y a suavizar el impacto que nos genera cada aspecto de la sociedad, es quien nos explica qué pasa y cómo comportarnos, y quien nos cuenta cada historia y leyenda durante esta experiencia. – ¡Bienvenidos a El Cairo! 

El Cairo es una ciudad con muchas personas: 9.55 millones de habitantes aproximadamente, una cultura muy distinta, y esto puede ser de lo más impresionante. La cultura religiosa tiene mucho peso y hay detalles que, aunque pensemos que puedan ser insignificantes, tiene un peso muy grande en Egipto. Para ver un pequeño ejemplo, podemos hablar de El Regateo: para nosotros, regatear un producto podría llegar a verse como mala educación, quizás hasta es quitarle valor a lo que nos están vendiendo…pero para ellos no, es parte de lo cotidiano, hasta pueden ofenderse si aceptas una tarifa sin pedir rebajas. Así que ¡A regatear!

Vistiendo nuestra mejor facha, nos fuimos a visitar el Khan El Khalili, uno de los mercados más famosos en El Cairo. Es una plaza de mercado muy colorida, cálida, hermosa, impresionante y con tanta gente, sin dudas es mucho más hermosa e imponente de lo que se puede ver en las imágenes o videos que están en internet. 

Pararse en una esquina y empezar a ver a todo el mundo caminar, la vestimenta de las mujeres todas cubiertas por sus costumbres (y te preguntas si no les da calor, cuando vos tenes gotas de sudor en todo el cuerpo, y justo, una que va bajando por la espalda), las personas que van y vienen y los vendedores invitando a las personas a que les compren, realmente es una imagen que impacta en cada uno de nosotros, no forma parte de nuestra cultura, pero para eso estamos acá, para poder aprender. 

En la cultura egipcia, por su tradición, comprar un producto es un gesto de prestigio y valor, no comprar nada, luego de preguntar con intención de compra, puede llegar a ser considerado un poco ofensivo. Ahora sí, sabiendo esto, comenzamos observando, conociendo y probando todo, y luego, sin darnos cuenta, empezamos a ver qué podemos comprar, estar en este sitio y no comprar nada es cuasi imposible. Y claro ¡No olvides regatear!

Mientras caminamos por Khan El Khalili y nos seguimos enamorando de cómo funciona ésta hermosa ciudad, nos toma por sorpresa un canto que se oye distante y cercano a la vez. De pronto vemos cómo todos se inclinan en una misma dirección. ¿Podés imaginar lo que es estar caminando en una plaza, comenzar a escuchar un sonido y que todo el mundo empiece a inclinarse en el suelo, en la misma dirección y al mismo tiempo? 

Algunos no entendemos qué está pasando, pero sin dudas lo respetamos. Es el llamado a la oración, y al escucharlo nos cayó la ficha de que estamos en Egipto, nos damos cuenta de que la cultura es completamente distinta, que estamos muy lejos de casa, pero sin lugar a dudas, estar acá es sencillamente increíble. Venimos de una cultura en donde la religión puede llegar a estar muy dividida para algunos, y nos encontramos con un mundo en donde el callo que se le puede ver a los hombres en el medio de la frente, de tanto inclinarse a rezar, es significado de orgullo, de respeto, de sinceridad, en una palabra es ¡Honor!

No podemos evitar sentirnos felices por estar acá, y ansiosos por saber qué viene después. Egipto indudablemente es un destino que enseña mucho, la cultura local y su forma de vivir te muestra un lado del mundo que no conocemos. Esto fue apenas nuestro primer día, pensar en lo que venía después era tremenda incógnita

¿Vos te imaginas viendo como cientos de personas se inclinan al tiempo porque se escucha el llamado al Ṣalāt?

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